jueves 13 de marzo de 2008

El voto a la fuerza



“Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo”

- Clarence S. Darrow (1857-1938) Abogado estadounidense -


En estas últimas elecciones, para la gente que ha analizado mínimamente los comportamientos de los posibles electores, hemos observado como se ha potenciado un fenómeno característico de la dinámica política española a cual denomino “voto a la fuerza”.

El “voto a la fuerza” sería aquel voto que ejerce el votante “en contra” de otro partido, es decir, un voto que, generalmente, va encaminado a votar al principal partido opuesto al partido “odiado” por el elector aunque, al votar a este, no se compartan ni las actitudes de sus líderes ni sus programas.

Esto lleva sucediendo en España desde hace dos legislaturas, en cada una de las cuales este voto a la fuerza ha sido diferente entre estas, condicionado por diferentes circunstancias. En las elecciones del 2004 una parte importante del “electorado a la fuerza” del PSOE basó su voto en dos circunstancias: primeramente, en un “ataque” a la política social y, en algunos puntos, económica del PP llevada a lo largo de sus últimos cuatro años, ataque basado en algunos hechos puntuales relevantes como “el Decretazo” (eliminación de algunos tipos de subsidios al desempleo) o algunas leyes propuesta en temas de educación como la LOCE (Ley Orgánica de Calidad en la Educación) o la LOU (Ley Orgánica de las Universidades).

Por otro lado, aunque este voto mas que “a la fuerza” sería un “voto desde la ira”, sería una parte del electorado (aunque esta afirmación he de decir que es más teórica que empírica) que voto contra el PP debido a las mentiras dichas desde el Gobierno respecto a la autoría del atentado del 11-M con motivos que, hasta para alguien que no le interesa la política, se sabía que eran claramente partidistas.

En estas últimas elecciones de 2008, aunque similar, el voto a la fuerza podría fundarse en un odio a la política llevada a cabo por el PP durante la legislatura de Rodríguez Zapatero, que en su totalidad estaba encaminada al “acoso y derribo” de cualquier propuesta llevada a cabo desde el Gobierno socialista, aunque ese rechazo a las propuestas fuera impopular y le supusiera, en algunos casos (y como se ha demostrado), un coste en votos (por poner un ejemplo de este tipo de política popular, el rechazo a la aprobación de la Ley del Matrimonio Homosexual).

Por otro lado, tampoco debemos olvidar, que gran parte de la derrota del PP en estas elecciones ha sido debido al fracaso tremendo en el diseño de su campaña electoral, que en ningún momento buscó una ampliación de su electorado en aquel denominado “voto indeciso” o en esa parte del electorado que es “apática” políticamente hablando.

También cabe decir que el PSOE no ha sido el único beneficiado del voto a la fuerza, ya que, por lo menos en estas últimas elecciones, el PP también ha sido beneficiado, ya que, a pesar de su derrota, ha ampliado la movilización de su electorado otorgándole 5-6 escaños más en el Parlamento. Achacaría igualmente este aumento de la masa del electorado a una movilización del “votante contra el PSOE” más que del votante a favor del programa electoral del PP.

Una vez analizado este hecho es ahora cuando nos tenemos que preguntar: ¿de que grupos socio-políticos está compuesto este “electorado a la fuerza”? Pese a que intentar resolver este enigma es harto complicado ya que no tenemos una base empírica sobre la que basarnos, si podríamos hacer algunas conjeturas para acercarnos a su resolución.

Centraremos el análisis de esta cuestión únicamente en el análisis del electorado a la fuerza de estas últimas elecciones. Podríamos decir, primeramente, que el voto a la fuerza del PSOE podría estar compuesto por:

1. Primeramente y en especial, de un trasvase del voto tradicionalmente de “izquierda dura”, desde el voto tradicional de IU hasta el voto de grupos más radicales, o incluso algunos votantes que no votan habitualmente.

Esta parte del electorado votaría o cambiaría su voto al PSOE debido a una combinación de actitudes compuesta a mi opinión de: primero, un “miedo a otros cuatros años negros”, miedo a que salga el PP; segundo, un desacuerdo con respecto a los programas del PP, basado en la costumbre del partido, es decir, en lo que efectivamente ha hecho el PP en legislaturas anteriores; y por último, y no menos importante, una “repulsa” al candidato del PP, Mariano Rajoy, al cual no les gustaría ver de Presidente de Gobierno bajo ninguna circunstancia (“No me gusta Zapatero, pero nunca elegiría a Rajoy”).

Otro factor que movilizaría claramente a esta capa socio-política sería el denominado “voto útil”. Desde mi punto de vista esta categoría de voto no deja de ser una vertiente del “voto a la fuerza”, ya que se basa, en gran medida, en “renegar” los votantes de su posición de “no voto” o de su filia a un partido en concreto por el voto a otro partido que, aunque no acepten sus programas totalmente, saben que tiene más posibilidades de hacer frente al “partido odiado”. Este tipo de voto a la fuerza, sin embargo, ya no se basaría únicamente en la repulsa a un partido en concreto, sino también en el conocimiento del votante, en mayor o menor medida, de los mecanismos del sistema electoral y de la ley matemática que se aplica. Se mezclaría, por tanto, una actitud de repulsa con una actitud reflexiva meditada sobre lo que “más conviene” en estos momentos, por otra parte igualmente basada en el “miedo al partido odiado” (“Ser fiel a mi partido y que pueda salir el que odio, o cambiar mi voto”).

A pesar de los efectos devastadores que ha tenido el “voto útil” para algunos partidos, cebándose especialmente en IU (de 5 escaños en 2004 a 2 en 2008), sin embargo no supone un gran incremento en proporción a la totalidad de los votos del PSOE (en torno a un 2% del total de los votos: unos 500.000 votos). Lo que de verdad, en mi opinión, ha supuesto el punto de inflexión entre PP y PSOE ha sido la movilización del “no voto” y del voto de la “auténtica izquierda” que tiene miedo al candidato del PP.

2. Por otro lado, el otro foco del voto a la fuerza hacia el PSOE vendría de aquella parte del electorado indeciso o apático que reúne las siguientes actitudes: primero, una actitud de “miedo al extremismo”, materializado por el PP (visualizado en los debates y entrevistas) con su actitud frente a diversas cuestiones como la cuestión territorial (la famosa “balcanización” de España) o su percepción respecto a “la familia” (hemos visto al PP manifestarse, junto al clero, frente a la Ley del Matrimonio Homosexual o la nueva Ley del Divorcio); y por otro lado, al mismo nivel de importancia que el anterior, una elección del “mal menor” basada en el carisma, sin que sea repulsa total como la posición de la “izquierda dura” (“Zapatero no aparenta ser un buen político, pero Rajoy desde luego no lo es”).

Por otra parte, el voto a la fuerza del PP sería más fácil de analizar desde mi punto de vista, ya que se basaría en: por un lado, la movilización de aquella parte del electorado que expresa un odio visceral hacia el candidato socialista y/o a lo que ha hecho durante esta legislatura, hábilmente “catastrofizado” por el PP; y por otro lado, la movilización de la “extrema derecha” hacia el “voto útil”, que ven como es más factible hacer frente al “avance del socialismo” votando a su principal oposición. Esto se puede ver reflejado en la reducción de votos que han tenido algunos de los partidos tradicionalmente de extrema derecha a favor de un incremento de votos (y escaños) del PP (por ejemplo, Democracia Nacional ha bajado 2.000 votos de 2004 a 2008).

No me tiembla el pulso al decir que parte de su nuevo voto viene de la movilización de la extrema derecha, ya que ha quedado claro en estas elecciones que el PP no ha conseguido movilizar el “voto indeciso” (podría decirse incluso que “ha tocado techo”).

Para finalizar, acabaré con una afirmación que casi podría tratarse como una hipótesis: el denominado “voto a la fuerza” es un voto basado en el miedo. Existe una gran cantidad de votantes que su voto se guía por el “miedo al otro”, y eso creo que, aunque sea posible dentro de la democracia (si es que podemos llamarla así, ya que en definitiva el “no voto” es voto, aunque eso lo dejaré para otra ocasión) no favorece en absoluto a la democratización del sistema, ya que provocará paulatinamente una carencia de diversidad en la representatividad de las posiciones políticas de los ciudadanos españoles y una progresiva bipolarización del voto en dos partidos, un progresivo bipartidismo. En este sentido, Gaspar Llamazares no se equivoca cuando dice que España ha sido “arrollada por un tsunami bipartidista”.

domingo 2 de marzo de 2008

La legitimidad de la violencia





“La violencia es el último recurso del incompetente”

- Isaac Asimov (1920-1992) -



La cuestión planteada a continuación no nos deja indiferentes, ya que la cuestión es tremendamente controvertida, sobre todo en el tiempo en que vivimos, en donde nos cuesta cada vez más (y ojal siga esa tendencia) usar la violencia para resolver nuestros problemas.

En primer lugar, previo a una valoración de la cuestión que nos atañe, habría que definir o acotar exactamente qué es violencia y que es legitimidad.


Según la Real Academia Española la definición de ambos conceptos es:

  • Violencia.(Del lat. violentĭa).
  1. f. Cualidad de violento.
  2. f. Acción y efecto de violentar o violentarse.
  3. f. Acción violenta o contra el natural modo de proceder.
  4. f. Acción de violar a una mujer.
  • Violentar.
  1. tr. Aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia.
  2. tr. Dar interpretación o sentido violento a lo dicho o escrito.
  3. tr. Entrar en una casa u otra parte contra la voluntad de su dueño.
  4. tr. Poner a alguien en una situación violenta o hacer que se moleste o enoje. U. t. c. prnl.
  5. prnl. Dicho de una persona: Vencer su repugnancia a hacer algo.
  • Legitimidad.
  1. f. Cualidad de legítimo.
  • Legítimo, ma. (Del lat. legitĭmus).
  1. adj. Conforme a las leyes.
  2. adj. lícito (‖ justo).
  3. adj. Cierto, genuino y verdadero en cualquier línea.
  4. f. Der. Porción de la herencia de que el testador no puede disponer libremente, por asignarla la ley a determinados herederos.


De estas definiciones deducimos que “violencia” sería aquellas situaciones en donde se aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia; y “legítimo” es aquello considerado lícito (justo).


He utilizado estas acepciones de cada definición ya que el resto no se ajustan a mi propio uso y concepción habitual de los términos, incluyendo aquella que delimita como “legítimo” aquello conforme a las leyes, ya que no toda acción ejecutada conforme a las leyes puede considerarse justa o lícita(1).


Una vez que ya hemos definido que es cada término, nos toca ahora determinar ¿es legítima la violencia? Considero inicialmente que esta pregunta está mal formulada, ya que, más que si es legítima o no, deberíamos preguntarnos ¿cuándo es legítima?


Esta precisión que acabo de hacer clarifica bastante mi pensamiento. En principio, considero el uso de la violencia ilegítimo; sin embargo, existen situaciones en las cuales podría considerarse legítima.


Y aquí es cuando llegamos al problema fundamental: ¿cuáles son esas situaciones de violencia legítima? Creo que la respuesta a esta pregunta está condicionada por una serie de factores:

  1. Varía según la interpretación de ideologías, valores y conceptos de cada persona. No es lo mismo como interpreta la violencia un católico que un fundamentalista católico, ya que para uno la violencia es reprobable y para el otro las Cruzadas serían perfectamente justificables.

  2. Varía, igualmente, según el momento político y el contexto histórico en el que se vive. Si nos centramos por un momento en la violencia ejercida frente al Estado nos damos cuenta que ha variado en el tiempo: hace un siglo, la violencia más "flagrante" contra el Estado venía desde el movimiento obrero y sin embargo, hoy en día, estamos seguros de que esta no se limita a este y, a veces, ni siquiera es la más flagrante.

  3. Por otro lado, los medios para la violencia también cambian a lo largo del tiempo, y la violencia ejercida anteriormente no es igualmente tratada que actualmente. De hecho, las definiciones de estos "medios violentos", como por ejemplo la de terrorismo, van cambiando conforme van aconteciendo nuevos sucesos y se van ajustando según los intereses de los órganos de poder del momento. Hoy en día existen muy diversas formas de definir el terrorismo pero, eso sí, nunca vendrá desde la legitimidad del Estado, pese a que en esencia sea lo mismo que un acto terrorista de una organización no estatal.


Como se ve el concepto “violencia” esta sujeto a muchas variaciones, y es tremendamente complicado, en este sentido, establecer cuando la violencia es legítima o no lo es. Cada individuo, órgano político, grupo social, etc… tiene una concepción distinta de legitimidad en la violencia.


Por mi parte, repetiré lo anteriormente dicho, la violencia, por el hecho de ser violencia, y por lo cual implica la supresión de la libertad para elegir su futuro de un/unos individuo/s por parte de otro/s, es condenable desde su definición.


Ahora bien, también considero necesaria la violencia, pero sólo si se dan dos condiciones:

  1. Que se consiga una mejora objetiva de las condiciones de vida y libertad de elección de los individuos en un plazo relativamente corto de tiempo.

  2. Que se consiga una mejora objetiva de la sociedad en su conjunto, ya sea en las estructuras de gobierno y/o en los propios objetivos de la sociedad.
Toda violencia que no aporta nada a la sociedad en su conjunto es perfectamente condenable desde sus planteamientos. Para mí no existe una idea que no pueda expresarse con palabras y tranquilamente. La violencia, por este mismo hecho, no debería ser el vehículo de las ideas, y se supone que ya somos "suficientemente adultos" socialmente hablando como para no saber resolver nuestros problemas sin las armas.




(1) Un ejemplo de esto sería la legalidad vigente durante la Guerra Civil Española en el Bando Sublevado: existían una legislación propia desde Burgos, pero ello no conllevaba que fueran legítimas ciertas acciones.

viernes 16 de noviembre de 2007

¿Carrera judicial o paseo judicial? (por Roque F. Adrada)

Antes de trasladar el texto de Roque a este blog, agradacerle su contribución a este espacio de crítica y opinión política. Pese a que he tenido encontronazos dialécticos con él, siempre he considerado que sus opiniones son, por lo menos, valorables y respetables.

Esta es la primera contribución externa a los "componentes permanentes" (por así decirlo) del blog, pero espero que no sea la última, y es por ello que os insto a todos aquellos que tengan "algo que decir" a que participeis con vuestras opiniones, críticas, protestas, etc... Todo aquel que quiera publicar algún artículo, puede mandarmelo a mi e-mail (hoshigeru@gmail.com) para considerarlo y, si es factible, corregir las falta ortográficas (si es que tiene) y colgarlo.

Ahora, sin más demora, he aquí las ideas de Roque:


Decía Montesquieu que para ser buen juez primero hay que ser decente luego valeroso, pero lo fundamental es tener sentido común, y si además sabes derecho, mucho mejor. A ser decente se aprende en casa, ser valiente se lleva dentro, tener sentido común depende de los que te rodean. Para saber derecho hay que estudiar.

Montesquieu pensaba, y no le falta razón que un buen juez debe de tener todas esas cualidades, sentido común, ser valeroso, decencia, y, por supuesto, saber derecho.

En España, el sistema que se creó para el acceso a la carrera judicial cubre tan solo una de las cualidades anteriormente citadas “saber derecho” ya que las pruebas para acceder a la carrera judicial consisten en una serie de exámenes teóricos y uno practico, haciendo máximo hincapié, por no decir único hincapié, en la memorización de los diversos temas.

Se trata a mi juicio de un sistema arcaico y desfasado, que no cubre claramente las necesidades racionales que necesitamos en los tiempos actuales, pero sin embargo se trata de un sistema que garantiza la seguridad jurídica. Garantiza la seguridad jurídica porque es un sistema objetivo sobre una materia determinada; el conocimiento del derecho.

Es cierto que además de ese conocimiento de derecho debería de haber más pruebas de carácter racional o de carácter cultural, para construir un sistema judicial donde no solo formen parte cabezas memorísticas sin capacidad para reflexionar sobre cuestiones suprajurídicas. En algunos países optan por el sistema de las entrevistas, haciendo una serie de preguntas y en muchos casos llegando a mantener un debate político entre opositor y miembros del tribunal. El fundamento de la idea no es malo, pero las consecuencias son nefastas, y la realidad es que la mayor calificación se las llevan los hijos de padres que se encuentran en las altas esferas.

Recientemente, el Ministro de Justicia ha planteado una posible reforma del acceso a la carrera judicial. Dicha reforma consistirá en abrir un nuevo camino para acceder directamente a los puesto de jueces y fiscales. El señor ministro plantea que además de la posibilidad de opositar tal y como se hace actualmente, los alumnos de UNIVERSIDADES PÚBLICAS que tengan los mejores expedientes podrán optar por acceder directamente a la carrera judicial.

Este criterio no solo no cubre las cualidades de sentido común, valerosidad, decencia... sino que además es discriminatorio hacia los alumnos de universidades privadas (recordar que Deusto es una de las mejores de Europa) y pone en serio riesgo la seguridad jurídica, dando el poder a cada profesor y a cada universidad de “hinchar” la calificación de determinados alumnos para que puedan verse beneficiados por la reforma, rompiendo así el criterio objetivo e igualitario que debe estar presente para formar parte de la administración publica.


En países como Alemania han creado la posibilidad del acceso a la carrera judicial teniendo en cuenta las calificaciones, no del expediente académico, sino de un examen estatal. Una vez terminada la carrera, todo alumno que haya terminado sus estudios de derecho debe de someterse a lo que se denomina "el gran examen". Y digo TODO ALUMNO, teniendo en cuenta universidades privadas y públicas. Sobre la calificación de ese examen estatal, los mejores van a notarios y los “segundos mejores” a jueces.

Es un sistema a mi modo de ver que cumple con el objeto “aparente” de la idea del señor Ministro, siendo más igualitario y más coherente con la seguridad jurídica. Lo que ocurre es que la igualdad y la seguridad jurídica no son los objetivos que persigue el Gobierno, lo que quieren es una mayor dependencia del poder judicial ante el poder político, pudiendo, ya no solo elegir a los miembros del máximo órgano de gobierno de los jueces (el Consejo General del Poder Judicial, compuesto por 20 miembros elegidos por las cámaras), sino que además podrían desde las universidades (como ya he dicho anteriormente) “hinchar” las calificaciones de alumnos con ideología vinculante a su cuerda.

Si queremos que España sea una auténtica democracia debemos de dar pasos hacia una independencia entre los tres poderes. Si se lleva acabo esta reforma, será un gran retroceso para la democracia y una gran victoria para la consolidación, aun mayor, de la partitocracia.

domingo 11 de noviembre de 2007

Ideas, odio y estupidez


Los recientes hechos ocurridos en Madrid, en la parada de metro de Legazpi, me han hecho reflexionar...

Para el que no este al tanto de lo ocurrido, un día como hoy (11/11/07), un grupo de jóvenes de tendencia política anti-fascista y otro grupo de jóvenes de tendencia neonazi se han cruzado las caras (en ambos sentidos) en la entrada de metro de Legazpi, en Madrid. El resultado: un joven de 16 años muerto, un herido grave (todavía hospitalizado) y otro tantos heridos leves (alguno que otro también se dió un paseo por el hospital). (Podréis encontrar más información de lo sucedido en cualquiera de los enlaces a periódicos en esta página)

Una vez informados, creo que muchos podemos llegar a hacernos esta pregunta: ¿tan alto es el coste de defender una idea?, ¿merece la pena morir por un ideal?. Mi respuesta varía, he de decir... Todo depende del momento y el contexto en el que se enmarca la defensa de la idea. Pondré un ejemplo: las luchas sindicales acontecidas por diversos movimientos obreros, previas al estallido de la II Guerra Mundial, marcaron una serie de pautas a los gobiernos vigentes, provocando en mayor o menor medida una reconsideración de las relaciones entre Estado-Pueblo y dando lugar, más tardíamente, al surgimiento del Estado del Bienestar. Otro ejemplo: el movimiento independentista indio, impulsado por Gandhi, que a fuerza de "dejarse matar" por el cuerpo represor (controlado por el Imperio Británico) consiguió alcanzar India su independecia.
En ambos ejemplos, murió mucha gente (aunque no se lo crea alguno, lo que impulso Gandhi no fue tan pacífico como parece), pero por lo menos dió lugar a una serie de avances importantes sociales. Y existen mucho más, desde la Revolución Francesa hasta la Revolución de 1917...

Sin embargo, volviendo a los sucesos de Legazpi, ¿qué se pretendía conseguir con esta reyerta?, ¿acaso se buscaba acabar con todo un bando de una tacada?... desde luego que eso no iba a suceder, y creo que se acerca más a la verdad que, en realidad, se iba a provocar. Queda claro que una "quedada-antifascista" como esta no iba, ni mucho menos, a acabar con la idea, ni con el fascismo madrileño. Seguramente, lo que provoque sea todo lo contrario, una exaltación inmediatamente posterior que lleve a más conflictos como este (personalmente, espero que no).

He aquí donde surge la última parte de mi título: la estupidez. ¿En serio esta gente era consciente de lo que podía llegar a ocurrir?. Sinceramente, no se que materia prima conforma el cerebro de esta gente, unos y otros, pero de materia gris desde luego que no. ¿Qué pensaban que podía suceder cuando fueran los anti-fascistas a boicotear la manifestación de Democracia Nacional?, ¿un amigable encuentro entre colegas? Desde luego lo más condenable es el hecho de sacar una navaja y empezar a apuñalar, pero igualmente condenable (aunque no en mismo grado) el hecho de que un grupo no sea capaz de prever las posibles consecuencias de sus actos. Pues mirar el resultado: un muerto, seguramente un encarcelado largo tiempo y mucha gente con un mal recuerdo: en primer lugar la familia del fallecido, y luego toda aquella gente ya sea por ver morir a su amigo, por ver como su amigo va a la cárcel o, simplemente, de presenciar esta demostración cruenta de la naturaleza de ser humano más vil.
Una cosa debería quedar clara para todos fascistas o anti-fascistas de este suceso: la idea pierde toda su fuerza cuando el odio con que la llevas se hace incontrolable, transformándola en una especie de "monstruo" que hace que la gente tema o repulse. Creo que no me equivoco si afirmo que toda idea llevada con odio no implica que esa idea vaya a prevalecer en el tiempo o vaya a alcanzar los objetivos que se propone, y esto lo sé fundamentalmente por este simple refrán: "dos no pueden si uno no quiere". Dudo mucho que la mayoría de la gente esté dispuesta a odiar permanentemente por conducir una idea concreta.
Entiendo que una idea se lleve con rabia, surja de la frustración a ciertas expectativas o, simplemente, nazca de un determinado ímpetu ideológico; incluso entiendo que en toda idea exista un componente violento para "hacerse notar" en algún determinado momento... pero un odio desmedido al "enemigo" de la idea no conduce a nada, sólo a más odio y a una violencia sin sentido...

Por otro lado, este no ha sido el único problema. No siendo lo más grave de este suceso, también he de señalar algo lamentable tras la reyerta: el surgimiento del "mártir por la causa"... Me explicaré: tras la reyerta, se ha formado una concentración en la Plaza de Sol, de carácter anti-fascista, en memoria del joven muerto. Puedo llegar a entender que se celebre una suerte de homenaje al joven muerto, condenando la violencia desde la que ha muerto... pero lo que no se puede hacer es mediatizar su muerte con consignas chabacanas como "Madrid será la tumba del fascismo" o ensalzarle como un mártir por la causa. Mártir ¿de que causa?, ¿la de ir a boicotear una manifestación de unos neonazis (por cierto, legal) y ser tan irresponsables sus conductores como para no prever lo que podía llegar a pasar?.
Ojala no hubiera muerto, eso en cualquier caso, pero casi prefiero que no hubiera tenido nada que ver con alguno de los dos grupos, porque así sería un grave accidente y no la materialización de la estupidez humana, tanto de los diversos sujetos de ambos grupos en cuestión como de los que le ensalzan como mártir.

Finalmente, diré que para mí no existe una idea que no pueda expresarse con palabras o en un papel, en vez de con una navaja o pistola en mano. De hecho, considero que lo verdaderamente revolucionario es crear sentimientos y aptitudes políticas desde la escritura/lectura, porque de esta forma las ideas estarán cargadas de valor, prevalecerán en el tiempo y no morirán con su portador (como se ha demostrado en este terrible suceso). La acción para ejecutar esas ideas ya es otro tema; eso sí, desde luego no desde el odio y la violencia sin sentido...

Mi más sincero pésame a la familia del joven, y ojala esto no vuelva a producirse en un futuro...

lunes 22 de octubre de 2007

Honor y reconocimiento

En esas dos palabras podríamos resumir la finalidad de la tan famosa ley de la memoria histórica, que estos días se esta debatiendo y cumpliendo sus últimos tramites parlamentarios en las comisiones del congreso de los diputados.
Esta ley va a establecer nuevos derechos y nuevas medidas de reconocimiento y reparación para aquellas personas que fueron victimas de la guerra civil y de la larga noche franquista.

Es una ley que habla de todas las victimas y con ellas, sus familias y quizás, en todas las victimas esta una de las claves. Y es que se insiste especialmente en aquellas que hasta ahora no estuvieron suficientemente reconocidas. Lo cual no quiere decir que no estén todas las victimas.

No es un proyecto legislativo que rompa con el clima de la transición y del consenso, sino que por el contrario va a completar (o a dar pasos hacia delante) la tarea que en su día empezó el proceso de transición hacia la democracia.

Porque desde mi punto de vista, la transición, pese a su aparente clima de consenso (no fue tal si tenemos en cuenta las muertes y el miedo que muchos vivían durante la transición, me remito a los asesinatos de Atocha o al Golpe de estado del 23 de febrero de 1981), tenía una tarea pendiente con millones de Españoles que tenían que perdonar el sufrimiento y la falta de libertad, para que el régimen democrático llegase a este país.
Estos españoles fueron los que realmente cedieron. Aquellos que pese a luchar durante más de 40 años por la libertad y la democracia, tenían que ver como los cargos franquistas no eran procesados y las calles de sus ciudades libres estaban repletas de estatuas y símbolos del régimen.

Tampoco es un proyecto que pretende dinamitar el espíritu de reconciliación, y mucho menos arrinconar al PP. Otra cosa es que el PP en algunos aspectos parece arrinconarse solo.
Es una ley pactada y consensuada con las fuerzas políticas que precisamente realizaron la transición y con alguna fuerza política nueva. En total hay aportaciones en el texto de al menos, siete fuerzas políticas.
Los que no participaron en la transición: PP y ERC se han unido en una pinza cuanto menos peculiar.

Pues bien es una tarea de salud democrática reconocer a estos miles de españoles, el estado democrático se lo debe.Es necesario el reconocimiento político (única forma que se puede hacer desde el órgano legislativo) a aquellos que fueron canal de comunicación de ideas democráticas y que defendieron a pesar de la represión, torturas, barbaries y muerte. Estos no fueron los que se cambiaron de barco cuando, en el ocaso franquista y con la sociedad pidiendo a gritos democracia, el barco ya se hundía. (O mejor dicho, cuando el caudillo fallecía)

¿Qué les molesta señores del PP? ¿Que pueden perder porque se les reconozca, se les reintegre el honor a los soldados de la libertad? ¿Qué es lo que rechazan de esta ley?

Uno de los principales puntos es la condena del franquismo.

El propio PP esta divido en este tema. Unos lo condenan y lo llaman dictadura. Otros no. Y para muestra un botón; Mayor Oreja nos aclaró el otro día a todos los españoles que muchas familias vivieron ese periodo con normalidad y habla incluso de placidez (seguramente él y los suyos).
Pues bien, muchos estudiantes no vivieron así, ni los obreros de Ferrol o de Vitoria que cayeron en la lucha por las libertades.
Frente a esto hay que decir que el franquismo fue una dictadura.
Muchos analistas creen que el PP tiene miedo de perder cientos de votos de un franquismo sociológico que afortunadamente empieza a ser ya residual en la sociedad española.

Hay una gran verdad en todo este asunto: el franquismo fue una dictadura en sentido fuerte.
Empezó con el fusilamiento de los jóvenes socialistas. Se habla de las 13 rosas, pero ese mismo día de agosto de 1939, mueren fusiladas 42 personas de las Juventudes Socialistas Unificadas. Si, 42 jóvenes.
Julia Conesa, una de las 13 rosas, dijo momentos antes de morir. “que mi nombre no se borre de la historia”.
Con esta ley se va a reconocer a todas aquellas personas anónimas como ella.

En cuanto al periodo de después de la guerra civil, después de llegar la paz( que no fue tal puesto que lo que vino no fue paz, sino victoria) el franquismo siguió matando incluso 25 años después con el caso Julián Grimau y murió matando(fusilamientos de septiembre de 1975).

Esta condena, por tanto, es necesaria. Y ningún partido democrático debería tener ningún problema en así reconocerlo.
Según Juan Costa, coordinador del programa electoral del PP, no hay ningún partido democrático que no condene los alzamientos contra órdenes o gobiernos legítimos, que no condene la dictadura y la violencia ejercidas desde el estado.

Esta ley va a reconocer derechos y medidas, pero lo hace a la luz y en base a los valores y principios democráticos consagrados en la Constitución Española. Pero sobretodo, asumiendo la proposición de ley, aprobada por unanimidad en la Comisión Constitucional del Congreso de los diputados, en noviembre del 2002 y que decía así:

“el deber de nuestra sociedad democrática de procede al reconocimiento moral de todos los hombres y mujeres que fueron victimas de la Guerra Civil Española, así como de quienes padecieron mas tarde la represión de la dictadura franquista”.

También va en la línea del informe de la asamblea parlamentaria del consejo de Europa en el que se denunciaron las graves violaciones de Derechos Humanos cometidas en España entre los años 1939 y 1975.

Algunas medidas concretas de esta ley son:
• Proclama el carácter injusto de todas las condenas y expresiones de violencia personal producidas por motivos políticos e ideológicos.
• Declara la ilegitimidad de los tribunales y las condenas impuestas en ese periodo por motivos ideológicos o de creencias religiosas.
• Subraya la carencia actual de vigencia jurídica de aquellas resoluciones contrarias a los derechos humanos.
• Contribuye a la rehabilitación moral de quienes sufrieron injustas sanciones.
• Establece el reconocimiento de mejoras de derechos sociales.
• Las administraciones publicas deberán facilitar a los interesados que lo soliciten las tareas de localización de desaparecidos
• Establece medidas para que los símbolos públicos sean ocasión de encuentro y no de enfrentamiento y agravio.
• Reconocimiento a las Brigadas Internacionales.

Como diría Antonio Machado: “en mis venas hay gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno”
De este manantial sereno de la paz y de la constitución creo es donde se enmarca este proyecto.



“La semilla que entregáramos a la conciencia no podrá ser sesgada definitivamente”
Salvador Allende Goddens.

Nuevo miembro en el blog

Saludos a todos:

Con la finalidad de mejorar este espacio común de opinión, he integrado a un nuevo colaborador en mi blog (al cual muchos conoceis) para dar una visión más abierta de la política.
El nuevo colaborador es Eduardo Cariñena, que además de ser mi compañero de piso, es un gran amigo mío y un gran conocedor de la política desde otros aspectos.
Muchos sabeis como es, por lo que intentaré que haga propaganda en mi blog lo mínimo posible, con el fin de preservar unos mínimos de imparcialidad... pero no os asusteis si en algún que otro momento este blog toma un color un tanto rosado.

Por otro lado, esta nueva situación me ha abierto un poco lo ojos. Creo que sería una gran idea que todos intervinieramos en este blog para dar una mayor amplitud de temas, por lo que he decidido que todo aquel que quiera intervenir voluntariamente en mi blog puede hacerlo contactando conmigo en mi e-mail: hoshigeru@gmail.com

Creo que todos somos capaces, ya no sólo de opinar sobre política, sino de crearla... Y quizás este sea uno de los medios para lograrlo...

viernes 19 de octubre de 2007

¿Hemos avanzado?

En primer lugar agradecer la participación de todos, tanto los que sólo han leído como los que también han posteado (en especial a estos últimos: Adrián Z., Adrián R., David y Borja). Esto me llena de gozo y satisfacción, pese a lo cómico de la frase. También me gustaría señalar que aquí todo el mundo puede participar, tanto si eres un fanático de la política como si no lo eres; Adrián R. nos ha dado una valiosa lección de que todos nos preocupamos por la política e incluso que tenemos argumentos de muy buena calidad para incluirnos en un debate. Ahora, con vuestro permiso, me voy a poner al trapo...


En los inicios de la historia asistimos en Grecia al nacimiento de la primera democracia. En esta el ciudadano era capaz de elegir el destino de su ciudad (polis) directamente (es decir, no había un intermediario político) mediante su voto en las asambleas. A su vez, el futuro de los gobernantes elegidos dependía directamente de los ciudadanos: a una mala gestión, un castigo ejemplar. Eso sí, el problema de esta democracia era que no todos eran ciudadanos: mujeres y esclavos no tenían el derecho a votar por su propia condición de mujer o esclavo.

Con la llegada de las ideas liberales de siglo XVIII y XIX se rompe con el denominado "mandato imperativo" (el poder por el poder de los principes) y se vuelve a una especie de "democracia primigenia" dando paso a, en primer lugar, a un sufragio censitario (el voto reside en una población cualificada por la propiedad: los ricos votan) y, más tarde, gracias a la presión ejercida por lucha social, se llega a un sufragio universal (todos votan, excepto la mujer... más tarde votará).
En este preciso momento es cuando surge la verdadera trampa del sistema liberal: al extenderse el sufragio universal, es cierto que aumenta la masa de votantes, pero también se crean las denominadas circunscripciones únicas (se unifica el voto de todo el territorio en unas únicas elecciones), las cuales transforman al voto en una suerte de "papeleta sin valor" debido fundamentalmente a que el votante ya no vota de forma concreta a sus representantes locales o a un determinado programa, sino que vota a la generalidad de un partido, dando de esta forma una total independencia al gobernante en sus actuaciones y liberándole de toda carga de responsabilidad del incumplimiento de determinados programas. Además de todo esto, hemos de añadir una delimitación del mandato legal en el cual no cabe sanción posible, a menos que se ejerza desde las cámaras a través de mecanismos muy restringidos y complejos de sanción (p.ej.: moción de censura), blindando así al gobernante de toda sanción posible desde la masa votante hasta el final de su periodo gubernamental. Por otra parte, también se da una preponderancia de los partidos políticos en la escena política sobre el resto de organizaciones políticas, provocando una progresiva "oligopolización política" por parte de aquellos que favorezcan a los partidos (fundamentalmente, el poder económico y el poder mediático).

Ahora viene el momento de comparar... Demos un pequeño salto en el tiempo y comparemos la democracia participativa griega con las actuales democracias. Si bien es cierto que el voto estaba vetado a los esclavos, tampoco ha cambiado mucho la situación... Me explicaré para que no hay equivocos: es cierto que las condiciones de vida de un esclavo previsiblemente eran más duras que las de un trabajador de hoy en día, sin embargo la situación política de ambos es bastante similar. Hoy en día, desde un punto de vista económico, el trabajador es esclavo del trabajo, ya que si no consigue dinero muy posiblemente no cubra las necesidades que se ha creado (en cierto modo, hay que dar gracias al Estado del Bienestar por que ya no debamos preocuparnos por alimentarnos... eso dará juego para un debate más adelante...); y desde un punto de vista político, el trabajador/ciudadano/votante es como un esclavo en esencia, ya que, al contrario que el esclavo que no tenía derecho a participar, el puede participar claro... pero su voto vale lo mismo que la carencia de participación del esclavo, nada.
Por lo demás, el sistema democrático griego era infinítamente mejor que el actual en una serie de aspectos, pero fundamentalmente en el hecho de que la separación entre Gobierno y ciudadano no existía: el ciudadano era el Gobierno. Además, el propio sistema transformaba la actitud de los ciudadanos, haciéndoles más participativos en los temas públicos, y no como ahora que están prácticamente desmovilizados.

Es cierto que tratar de llevar a cabo un sistema como el griego hoy en día es prácticamente imposible, ya que el tamaño de la masa votante hace impracticable que se decida de todas las cuestiones de gobierno individualmente y se obtenga, así mismo, un consenso entre todo el voto... Eso sí, esta es una visión que considera a la masa votante de todo un país, sin embargo, ¿qué sucedería si redujeramos el tamaño de los órganos de gobierno, es decir, dividirnos en secciones de votantes más pequeñas?, ¿sería tan complicado llegar a la democracia participativa original?. Pese a lo que me podais decir, este debate también lo dejaremos para más adelante. Os lo agradezco nuevamente a todos aquellos que hayais llegado hasta aquí, la verdad es que me ha salido un poco espeso el tema hoy... Ahora me interesan vuestras opiniones...